TSMC no estaba nada convencida de abrir su primera fábrica en EUA, aunque las subvenciones gubernamentales, que las pagan los ciudadanos, y las presiones del Gobierno taiwanés los terminaron de convencer. Pero ha tenido problemas a la hora de construir la planta en Arizona y de entrenar al personal, con choques frontales con los sindicatos estadounidenses. El retraso en el inicio de la producción ha sido de al menos año y medio, pero ya está en plena producción. El problema ahora es que la amenaza de aranceles de Trump ha hecho que TSMC acelere la construcción de más fábricas en el país.

La segunda fábrica en Arizona está en construcción, y este año está planeado que empiece a construir la tercera, lo cual es un buen acelerón de los planes de la compañía para EUA. La inversión anunciada hace unas semanas de 160 000 M$ en los próximos años va a empezar ya mismo, y no corre a cargo de los contribuyentes, sino del capital privado de TSMC.

Según ha indicado un directivo de TSMC a la prensa, con esos retrasos de la construcción y lo aprendido con la mano de obra, ahora saben bien en qué compañías de construcción confiar y cómo abordar la contratación y entrenamiento de sus próximos empleados. Esta podría ser la Fab 21, y en un par de años podría estar produciendo chips en suelo estadounidense a 2 nm.